jueves, 15 de agosto de 2019

Yo me vuelvo ateo: Dinero, ya no te rezo.

https://www.lavanguardia.com/economia/20190815/464095096364/china-estados-unidos-trump-guerra-comercial-aranceles.html

El dios más poderoso un día pasado fue otro, que hablaba con sus fieles y les guiaba hacia la libertad mientras impedía que las malas gentes la alcanzasen.

Hoy, y desde hace un tiempo, tenemos otro dios, que al que le habla lo llaman loco, dicen que se dejó llevar por él, por su "devoción".
Que al que guía no lo hace por la libertad del seguidor, sino por seguir alimentando su propio y gigantesco ego.
Que no impide que las malas gentes alcanzen sus metas, pues ayuda a quien más le idolatre, sin importar sus acciones.
A ese dios que antaño reinaba también se le conocía por muchos nombres, igual que a este, pues se le puede llamar Guita, Pasta, Plata... Aunque el nombre por el que más se le conoce es por Dinero.
Es el dios Dinero el que destruye montañas, el que mueve ríos, el que controla mares y pone lindes al océano. Es el dios Dinero el que no para de nutrir su ego de la desesperación, porque un dios bien idolatrado debe ser amado y temido, y al dios Dinero se le idolatra como a ningún otro.
No podemos hacer planes porque el dios Dinero puede romperlos, ni podemos hacer nada sin que el dios Dinero nos dé su autorización, porque eso sí, todo cuanto hacemos está movido por él, y el ser humano es un lacayo perfecto, así lleva siendo miles de años.

Y así, como en esta noticia es como estamos, confiando en personas a las que se la pelamos, dejando en sus manos nuestro futuro más inmediato, a medio plazo y el de dentro de muchos años, porque no nos piden otra cosa que que les volvamos a poner al mando, y se hace cada 4, cada 5 o cada 6 años, que ya les da tiempo a hacer y deshacer.
En una guerra solo ganan entre una y diez personas: las que lideran el bando vencedor. El resto cae, muere. Los pueblos se desangran y las ciudades agonizan. Madres sujetando en brazos a sus hijos muertos mientras piden ayuda con una consciente falsa esperanza de poder salir adelante, hollín por las esquinas, derrumbes de edificios, explosiones y pitidos en los oídos. Y el seductor susurrar de la muerte que te incita a acabar con todo mientras la vida, abanderada del dios Dinero, te pide que vivas, más por ella que por ti: si eres del bando bombardero porque eres un número menos que sumar a lo que luego tendrán que justificar como "daños", y si eres del bombardeado para ver si tu numerito de una baja menos conmueve a tu líder y provoca en él una centellita de culpabilidad y acaba la guerra, pero siempre acabando bien para el bando atacante si no mueres. Ah, a ti también te viene bien, por aquello de seguir vivo y tal, pero eso es secundario, aquí lo importante es seguir rezando a Dinero. Ah, y olvídate de tener su bendición, porque Dinero desayuna, añora y sueña con más Dinero, por aquello que dicen de que el dinero atrae más dinero.

Es el dios Dinero el que tiene a nuestro mundo así: epidemias simultáneas de obesidad y hambruna, campos arrasados, bosques talados, mares contaminados, clasificaciones de países de primera y de segunda, gobiernos corrompidos por su poder, la diosa Ética siendo violada cada vez que Dinero entra por la puerta, seres vivos que llevan aquí desde mucho antes de que tuviésemos la feliz idea de existir siendo aniquilados por Dinero, las mariposas y las abejas mueren, año tras año acabamos con una especie nueva en lo que algunos autores ya llaman "sexta extinción masiva" (podéis buscarlo, no me lo invento yo), las algas proliferan a marchas forzadas, los corales mueren asfixiados, los glaciares y polos se derriten acabando con la vida polar (en especial los osos polares), los canarios de las minas mueren más rápido (que esa es otra, que se sigan usando animales para meterlos en una mina a ver si mueren sin aire o no, y menos mal que ya la mayoría de minas tienen tecnología, pero eso en España, no quiero decir en países mucho más pobres).
Hace tiempo vi una película sobre el caso de que una especia extraterrestre encontrase nuestro planeta y decidiesen que las materias primas les venían de lujo, pero como nos resistíamos decidieron matar al que no se uniese a ellos. ¿Os suena de algo? ¿Igual es el caso de si nos devolviesen lo que llevamos milenios haciendo? En esa película un humano y uno de esa especie conversaban, y la cosa iba tal que así:

-¿Por qué hacéis esto? ¿Qué os hemos hecho?
-Nada, simplemente ocupar un espacio que nos es muy útil.
-Nosotros no acabaríamos con toda una especie.
-Claro que sí. Lleváis siglos haciéndolo.

Hoy por hoy conservo esa conversación muy adentro, porque así de cobarde es el humano, así de pasivo, así de destructivo y autodestructivo.

Suelo pensar a menudo en cómo sería si esa película se hiciese realidad, y sería titulada "Justicia a tiempo", porque si una especie alienígena esclavizase al ser humano para tenerlo en condiciones "infrahumanas" en expositores para estudiarlo, para experimentar con él, para reírse mientras hacemos cosas, para estar encarcelados, para ser trofeos de sus cazas, para ser maltratados, para ser (qué curiosa expresión, quién la habrá inventado?) "monos de feria", para ser abiertos en canal para ser consumidos, para...
Os lo pongo más fácil: imaginaos si una especie invasora (se entiende que mucho más inteligente y avanzada si han logrado llegar) recrea el Holocausto nazi, con cómo se les trataba a los judíos, con toda la Humanidad.
Y ahora decidme: ¿qué clase de hipócrita diría que es una injusticia?

He repetido muchas veces Dinero, pero es que si no os entra en la cabeza su nombre, ¿cómo vais a adorarlo si no? Recemos a Dinero por medio de su Libro Sagrado dividido en dos partes: El Consumismo y El Consumerismo.

El dios Dinero se vende al mejor postor, y el ser humano lleva siglos apostando fuerte.

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